Introducción
La detección de estupefacientes representa uno de los mayores desafíos contemporáneos en la aplicación de la ley y la seguridad pública. En este contexto, la química del olor emerge como una disciplina fundamental que vincula la ciencia molecular con las técnicas de detección práctica. Los compuestos orgánicos volátiles (COV) que emanan de las sustancias narcóticas constituyen la base química sobre la cual se fundamentan tanto los métodos instrumentales como los sistemas biológicos de detección, siendo los perros detectores de narcóticos el paradigma más eficaz de estos últimos.