• El exministro de Transportes, José Luis Ábalos, ha presentado una queja ante el juez de Vigilancia Penitenciaria y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tras la suspensión de un vis a vis con su pareja en la prisión de Soto del Real.
• La defensa de Ábalos argumenta que la suspensión, basada en el marcaje de un perro detector sobre su pareja, vulneró el principio de proporcionalidad al no existir comprobaciones adicionales y alternativas menos lesivas.
• Se solicita que se declare la vulneración del derecho a la comunicación, que se traslade la resolución al centro penitenciario y se requiera a la Administración para que se abstenga de repetir actuaciones similares sin una resolución motivada.
• Además, la defensa sugiere la posibilidad de «represalias» por parte de la Administración penitenciaria, señalando la coincidencia temporal entre la suspensión y la difusión de una entrevista del hijo del exministro.
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Debemos recordar que el servicio de perros detectores es gubernamental y está dirigido por Instituciones Penitenciarias, para controlar la entrada y consumo de droga en prisión.
Creemos recordar que su andadura comenzó haya por 2024.
En el documento anexo de 2024 se establece como protocolo: Por parte de la Dirección o Subdirección de Seguridad del centro se consensuará con el responsable de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que tienen encomendada la vigilancia exterior del centro, el apoyo y la presencia de sus efectivos durante la intervención de la unidad canina en los accesos y/o salas de espera de visitantes. En aquellos supuestos en los que esto no fuera posible, y tras el marcaje del perro la persona protagonizase algún tipo de incidente o decidiese renunciar a la comunicación y abandonar el centro penitenciario, se pondrá en conocimiento de la Jefatura de Servicios para su traslado a la Dirección o Mando de incidencias quien requerirá, si así lo considerare oportuno, la presencia de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.
