La Guardia Civil de Cantabria ha despedido a Max, un perro detector de explosivos de once años, que tras nueve años de servicio, incluyendo misiones en la Cumbre Europea y los Juegos Olímpicos en Francia, ha sido adoptado en la misma Comunidad Autónoma para disfrutar de su jubilación.
Max, un labrador retriever, ha sido reemplazado por Chini, una pastor holandés de cuatro años, una de las diez unidades caninas especializadas con las que cuenta la Guardia Civil en Cantabria, incluyendo perros para búsqueda de explosivos, rescates, drogas y dinero.

La primera opción para los perros jubilados de la Guardia Civil es ser adoptados por sus propios guías y sus familias, asegurando una transición digna y un hogar conocido tras su vida de servicio.
La asociación sin ánimo de lucro Héroes de 4 patas, creada en 2015 por miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, ofrece una segunda opción para la adopción de perros jubilados de diversas unidades, buscando para ellos el mejor hogar posible a través de su sitio web.
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Tribuna Benemérita (diario digital de la Asociación Fiel en el Deber, una entidad sin ánimo de lucro dedicada a honrar, apoyar y difundir la labor de la Guardia Civil, pilar esencial de la seguridad y los valores de España.)
