La química del olor en la detección de estupefacientes: perfiles de compuestos orgánicos volátiles y el papel preeminente de los perros detectores de narcóticos(1/3).

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Introducción


La detección de estupefacientes representa uno de los mayores desafíos contemporáneos en la aplicación de la ley y la seguridad pública. En este contexto, la química del olor emerge como una disciplina fundamental que vincula la ciencia molecular con las técnicas de detección práctica. Los compuestos orgánicos volátiles (COV) que emanan de las sustancias narcóticas constituyen la base química sobre la cual se fundamentan tanto los métodos instrumentales como los sistemas biológicos de detección, siendo los perros detectores de narcóticos el paradigma más eficaz de estos últimos.

La comprensión de la química del olor en la detección de estupefacientes requiere un enfoque multidisciplinario que integre la química analítica, la neurobiología olfativa, la farmacología y las ciencias forenses. Los estupefacientes, al igual que cualquier sustancia orgánica, liberan constantemente moléculas volátiles que forman su «huella química» característica1 . Esta liberación de COV no es aleatoria, sino que sigue principios fisicoquímicos específicos relacionados con la presión de vapor, la volatilidad molecular y las interacciones intermoleculares de cada compuesto.

Imagen representativa generada por IA

El interés científico por comprender estos procesos se ha intensificado en las últimas décadas debido a la creciente sofisticación del tráfico de drogas y la necesidad de desarrollar métodos de detección más eficaces y precisos. Los perros detectores de narcóticos han demostrado una eficacia superior al 87% en la detección correcta de sustancias ocultas, con tasas de falsas alertas inferiores al 5.3%2 , estableciendo un estándar de rendimiento que los métodos instrumentales aún luchan por igualar consistentemente en condiciones de campo.

Fundamentos teóricos de la química del olor

Naturaleza química de los compuestos orgánicos volátiles

Los compuestos orgánicos volátiles son sustancias químicas que contienen carbono y se caracterizan por su capacidad de evaporarse fácilmente a temperatura y presión ambiente3. Esta volatilidad se debe fundamentalmente a sus bajas fuerzas intermoleculares y su relativamente bajo peso molecular, típicamente inferior a 300 daltons. En el contexto de los estupefacientes, los COVs representan tanto los componentes principales de la droga como los productos de degradación, metabolitos y compuestos secundarios derivados de los procesos de síntesis, purificación y almacenamiento.
La volatilidad de un compuesto está determinada por su presión de vapor, que a su vez depende de factores como la temperatura, la estructura molecular, las fuerzas de Van der Waals4, los enlaces de hidrógeno y las interacciones dipolo-dipolo. Para los estupefacientes, esta relación es particularmente compleja debido a la diversidad estructural de estas sustancias y la presencia frecuente de adulterantes y productos de degradación que modifican significativamente el perfil de COV emitido5.

Perfiles químicos específicos de estupefacientes principales

Cannabis y sus derivados

El cannabis presenta uno de los perfiles de COV más complejos entre los estupefacientes comunes. Los principales componentes volátiles incluyen monoterpenos como α-pineno, β-pineno, mirceno y limoneno, así como sesquiterpenos y otros compuestos aromáticos. Estos compuestos no solo contribuyen al aroma característico de la marihuana, sino que también forman la base química que permite su detección.

Cannabis Xativa. Franz Eugen Köhler, Köhler’s Medizinal-Pflanzen, Public domain, via Wikimedia Commons

El análisis mediante cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas y olfatometría (MDGC-MS-O) ha revelado que los compuestos más abundantes en el espacio de cabeza no son necesariamente los más importantes desde el punto de vista olfativo6. Los valores de actividad odorífera (OAV), definidos como la relación entre la concentración del compuesto y su umbral de detección olfativa, proporcionan una mejor comprensión de qué compuestos contribuyen realmente al olor perceptible del cannabis.

Cocaína

Estructura química del benzoato de metilo.

La cocaína presenta un perfil de COV caracterizado principalmente por el benzoato de metilo, que ha sido identificado como el compuesto responsable de la respuesta de los perros detectores7. Este descubrimiento tiene implicaciones significativas, ya que el benzoato de metilo también se encuentra en otras fuentes naturales como las flores de boca de dragón y ciertos perfumes, lo que ha llevado a debates legales sobre la especificidad de la detección canina.

Estudios comparativos entre cocaína farmacéutica y cocaína ilícita han demostrado que los perros muestran mayor sensibilidad a los vapores de la cocaína ilícita8, sugiriendo que los productos de síntesis clandestina y los adulterantes, contribuyen significativamente al perfil olfativo detectado por los caninos.

Heroína

Imagen de heroína asiática: Drug Enforcement Agency (DEA)

La heroína presenta desafíos únicos en su detección debido a su relativamente baja volatilidad comparada con otros estupefacientes. Los estudios de eficacia han demostrado que la heroína es la droga más difícil de detectar para los perros, requiriendo tiempos de búsqueda promedio de 81-88 segundos comparados con los 50-55 segundos necesarios para la marihuana9.

El perfil de COV de la heroína incluye compuestos derivados de su síntesis, como: acetaldehído, acetato de etilo, acetilcodeína, acetiltebaola, acetona, ácido acético, benceno, cloroformo, etanol, éter dietílico, éter dietílico de acetiltebaol, formaldehído, glucosa, monoacetilmorfina, n-hexano, tebaol, tebaola y tolueno. La complejidad de este perfil se ve aumentada por la presencia frecuente de adulterantes como quinina, lactosa, cafeína, fenobarbital, metilfenobarbital, almidón, etc, que pueden modificar significativamente la firma química detectada10.

Tabla Completa de COVs por Sustancia Ilícita.

Neurobiología del sistema olfativo canino

Anatomía y fisiología comparada

El sistema olfativo canino representa una de las maravillas evolutivas más especializadas del reino animal. A diferencia de los humanos, que poseen aproximadamente 5 millones de células receptoras olfativas, los perros cuentan con entre 200 a 300 millones de estas células especializadas, distribuidas en un epitelio olfativo que puede alcanzar hasta 130 cm² de superficie11.

Fuente: Cuando la nariz no lo sabe: función olfativa canina asociada con la salud, el manejo y los posibles vínculos con la microbiota. Eileen K. Jenkins, Mallory T. DeChant y Erin B. Perry. Gráfico traducido a español.

La superioridad olfativa canina no se limita únicamente al número de receptores, sino que se extiende a la organización neuroanatómica del sistema. Investigaciones recientes utilizando imágenes de tensor de difusión (DTI, Diffusion Tensor Imaging) han revelado la existencia de cinco tractos principales de materia blanca que conectan el bulbo olfativo con diferentes regiones corticales12. Particularmente notable es el descubrimiento del tracto olfativo-occipital (OOT), que representa la primera conexión directa documentada entre el bulbo olfativo y el lóbulo occipital en cualquier especie mamífera, sugiriendo una integración única entre la percepción olfativa y visual en los caninos. que analiza la anatomía de las células nerviosas y la compleja red neuronal del cerebro.»

Mecanismos moleculares de la detección

Los receptores olfativos caninos son proteínas transmembrana de la familia de receptores acoplados a proteína G, codificados por la mayor superfamilia génica en el genoma mamífero. Los perros poseen aproximadamente 1.200 genes de receptores olfativos funcionales, comparados con los ~400 genes funcionales en humanos13. Esta diversidad genética permite la detección de un rango extraordinariamente amplio de moléculas odoríferas.
El proceso de transducción olfativa comienza cuando las moléculas de COVs se disuelven en el moco nasal y se unen a receptores específicos en los cilios de las células receptoras olfativas. Esta unión desencadena una cascada de señalización intracelular que resulta en la despolarización de la célula y la transmisión de impulsos nerviosos al bulbo olfativo. La especificidad y sensibilidad del sistema se debe al principio de codificación combinatorial, donde cada odorante activa múltiples receptores en diferentes combinaciones, creando un «código» único para cada molécula.

Umbral de detección y sensibilidad

Los estudios de umbral de detección han demostrado capacidades extraordinarias en los perros. Investigaciones con acetato de amilo han determinado umbrales de detección entre 1:40.000.000 (40 ppb) y 1:1.500.000.000 (1’5 ppt)14. Estudios más recientes con hidrolato de eucalipto han documentado detección hasta diluciones de 1:100.000.000.000.000.000.000.000 (1×1020)15, estableciendo límites de sensibilidad que superan por varios órdenes de magnitud las capacidades de la instrumentación analítica más avanzada.

Figura 3. El umbral olfativo de los perros adiestrados supera a las técnicas analíticas típicas.
Mientras que los perros olfateadores adiestrados sólo necesitaban un mínimo de 1:1021-1:1023 de aceite de eucalipto en una solución acuosa para indicar el olor, el límite de detección de la espectroscopia de RMN H fue de 2:106 en este estudio.
A modo de comparación, cabe señalar que los métodos básicos de espectrometría de masas acoplados a la cromatografía líquida detectan compuestos químicos comunes en líquidos a niveles de 1:1015, pero esta técnica no se utilizó aquí. La figura no está a escala. Fuente de la imagen: “Scent Detection Threshold of Trained Dogs to Eucalyptus Hydrolat.” Animals : an open access journal from MDPI vol. 14,7 1083. 3 Apr. 2024. Distributed under the terms and conditions of the Creative Commons Attribution (CC BY) license (https:// creativecommons.org/licenses/by/4.0/)

Esta sensibilidad extrema se debe a múltiples factores: la alta densidad de receptores olfativos, la presencia de 20-100 cilios por célula receptora (comparado con 6-8 en humanos), y un sistema de procesamiento neural altamente especializado que permite la detección y discriminación de concentraciones moleculares en el rango de partes por trillón16.

Métodos instrumentales para la detección de COVs

Cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas (GC-MS)

La cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas representa el estándar de oro en el análisis instrumental de COV en muestras forenses17 18. Esta técnica combina la capacidad de separación de la cromatografía de gases con la especificidad de identificación de la espectrometría de masas, proporcionando tanto análisis cualitativos como cuantitativos con alta precisión y reproducibilidad.
El proceso analítico típico involucra la vaporización de la muestra a temperaturas elevadas (generalmente 300°C), seguida de la separación de componentes en una columna cromatográfica y la fragmentación ionización de los compuestos en el espectrómetro de masas. Los patrones de fragmentación resultantes actúan como «huellas dactilares» moleculares que permiten la identificación inequívoca de compuestos específicos.
Sin embargo, GC-MS presenta limitaciones significativas en aplicaciones de campo. Los instrumentos son voluminosos, requieren operadores altamente capacitados, consumen considerable tiempo de análisis (típicamente 30-60 minutos por muestra), y necesitan condiciones de laboratorio controladas para un funcionamiento óptimo19. Adicionalmente, las altas temperaturas empleadas pueden causar degradación térmica de compuestos lábiles, resultando en la medición de productos de degradación en lugar de las moléculas originales de interés20.

Técnicas de muestreo de espacio de cabeza(headspace).

Representación gráfica del muestreo de COVs en el espacio superior de los viales (headspace)

El análisis de espacio de cabeza ha emergido como una técnica fundamental para el estudio de COVs emitidos por estupefacientes. Esta metodología se basa en el principio de equilibrio de fases, donde los compuestos volátiles se distribuyen entre la fase sólida/líquida de la muestra y la fase gaseosa del espacio de cabeza según sus coeficientes de partición específicos21.

La microextracción en fase sólida (SPME) representa una innovación significativa en esta área, permitiendo la extracción y preconcentración de COVs directamente en el sitio de muestreo22. Esta técnica utiliza fibras recubiertas con fases estacionarias que adsorben selectivamente los compuestos volátiles, concentrándolos antes del análisis instrumental. La SPME elimina la necesidad de solventes orgánicos y reduce significativamente los tiempos de preparación de muestra, manteniéndose ideal para estudios de campo y análisis de rutina.

Espectrometría de masas de inyección directa (DIMS, “Direct Infusion Mass Spectrometry”).

Las técnicas de espectrometría de masas de inyección directa han ganado prominencia como alternativas rápidas al análisis tradicional GC-MS23. Estos métodos incluyen espectrometría de masas por reacción de transferencia de protones (PTR-MS) y espectrometría de masas por tubo de flujo de iones seleccionados (SIFT-MS) , que permiten análisis en tiempo real sin necesidad de separación cromatográfica previa.
La ionización suave utilizada en DIMS genera principalmente iones moleculares intactos, facilitando la cuantificación directa sin necesidad de calibración extensiva24. Los tiempos de análisis se reducen a segundos o minutos, comparados con los 30-60 minutos típicos de GC-MS. Sin embargo, DIMS sacrifica la capacidad de separación cromatográfica, lo que puede resultar en interferencias espectrales cuando múltiples compuestos comparten la misma relación masa/carga.

Narices electrónicas.

Cyranose® 320 e-nose. Distribuido por Sensigent

Las narices electrónicas representan un enfoque biomimético para la detección de COVs, utilizando matrices de sensores químicos para generar patrones de respuesta característicos o «huellas olfativas»25. Estos dispositivos están diseñados para emular el sistema olfativo biológico mediante el uso de múltiples sensores con sensibilidades parcialmente solapadas y sistemas de reconocimiento de patrones. Los sensores más comúnmente empleados incluyen sensores de óxido metálico semiconductores (MOS, del inglés “Metal Oxide Semiconductor”), detectores de fotoionización (PID, del inglés «PhotoIonization Detector«), y sensores electroquímicos.

Cada tipo de sensor responde diferencialmente a distintas clases de compuestos químicos, generando un patrón de respuesta multidimensional que puede ser analizado mediante técnicas quimiométricas para la identificación y clasificación de muestras.


Un estudio reciente desarrolló un sistema de nariz electrónica con 56 sensores de cuatro tipos diferentes (MOS, electroquímicos, NDIR (del inglés “Non Dispersive Infrared Sensors”, y PID) para la detección de cannabis y metanfetaminas, logrando una precisión de detección del 93.03% tras optimización mediante selección de características26.

Esta investigación demostró que la selección optimizada de sensores basada en su capacidad para capturar características únicas de diferentes drogas, puede reducir el número de sensores necesarios a menos de la mitad manteniendo altos niveles de precisión.

Comparación crítica: métodos instrumentales versus detección canina

Sensibilidad y límites de detección

La comparación de sensibilidad entre métodos instrumentales y detección canina revela diferencias significativas en favor de los sistemas biológicos. Mientras que los perros detectores pueden identificar concentraciones en el rango de partes por trillón, la instrumentación analítica típicamente opera en rangos de partes por millón a partes por billón27 28.
Estudios comparativos específicos han demostrado esta superioridad sensorial canina. Por ejemplo, para butanotiol, los perros muestran un límite de detección estimado de 0.0003 ppb comparado con 0.03 ppb para GC-MS. Sin embargo, para ciertos compuestos como pirazina, GC-MS puede alcanzar mejores límites de detección (0.4 ppb) comparado con la detección canina (28 ppb)29, indicando que la superioridad no es universal sino dependiente del compuesto específico.
Una investigación particularmente relevante comparó directamente las capacidades de detección de piperonal entre perros y espectrometría de masas por movilidad iónica acoplada a microextracción en fase sólida (SPME-IMS, del inglés Solid Phase MicroExtraction-Ion Mobility Spectrometry)30. Los resultados mostraron límites de detección similares: 1 ng de piperonal emanando de un sistema de permeación controlada de imitación de olores (COMPS) para perros versus 2 ng para SPME-IMS, sugiriendo capacidades comparables para compuestos específicos.

Especificidad y selectividad

La especificidad representa un área donde los métodos instrumentales, particularmente GC-MS, mantienen ventajas claras. La separación cromatográfica seguida de la fragmentación por espectrometría de masas proporciona identificación inequívoca de compuestos individuales mediante patrones de fragmentación únicos31 32. Esta capacidad permite la diferenciación precisa entre compuestos estructuralmente similares y la cuantificación exacta de componentes individuales en mezclas complejas.
Los perros detectores, por el contrario, responden a patrones olfativos complejos que pueden incluir múltiples compuestos. Aunque esta característica puede considerarse una limitación desde una perspectiva analítica estricta, también representa una fortaleza operacional. Los perros pueden detectar el “olor global” de una sustancia incluso cuando los compuestos individuales están presentes en concentraciones por debajo de sus umbrales individuales de detección (ODT, del inglés Odor Detection Thresholds).


La investigación de Rice y Koziel proporcionó ideas cruciales sobre esta diferencia fundamental33. Su análisis de valores de actividad odorífera (OAV, del inglés Odor Activity Value) demostró que los compuestos más abundantes en el espacio de cabeza de drogas no son necesariamente los más importantes olfativamente. Este hallazgo explica por qué los métodos basados únicamente en concentración química pueden no replicar eficazmente la detección canina, que responde al impacto olfativo total más que a la abundancia molecular individual.

Velocidad y eficiencia operacional.

En términos de velocidad operacional, los perros detectores mantienen ventajas substanciales. Los tiempos promedio de detección para sustancias ocultas varían entre 50-88 segundos dependiendo del tipo de droga34, permitiendo el barrido rápido de grandes áreas o múltiples objetivos. Esta capacidad de búsqueda autónoma representa una ventaja operacional única, ya que los perros pueden localizar activamente la fuente del olor siguiendo gradientes de concentración en entornos tridimensionales complejos.

Los métodos instrumentales, aunque han mejorado significativamente en velocidad, aún requieren tiempos de análisis considerablemente mayores. GC-MS típicamente necesita 30-60 minutos por muestra incluyendo preparación, mientras que técnicas DIMS, pueden reducir esto a segundos o minutos35. Sin embargo, estos métodos requieren muestreo dirigido y no proporcionan capacidades de búsqueda autónoma.

Robustez ambiental y portabilidad.

Los perros detectores demuestran robustez excepcional en condiciones ambientales variadas. Estudios han mostrado eficacia consistente en entornos interiores conocidos y desconocidos (83.2% de indicaciones correctas), aunque con reducción en precisión en búsquedas en vehículos en exterior o interior (63.5% y 57.9% respectivamente)36.

Tabla 2. Parámetros de detección en función del sitio de búsqueda (agrupados para todos los narcóticos). Fuente: Efficacy of drug detection by fully-trained police dogs varies by breed, training level, type of drug and search environment. Las cifras en las columnas indicadas con la misma letra difieren significativamente: MAYÚSCULAS = P <0’01, minúsculas = p <0’05 Prueba U Mann-Whitney para las columnas (1) y (5), prueba Chi-Square para las columnas (2), (3) y (4)

Esta variabilidad refleja las complejidades de los entornos operacionales reales, incluyendo interferencias olfativas, condiciones climáticas y factores de distracción.
La instrumentación analítica, por el contrario, típicamente requiere condiciones controladas para un funcionamiento óptimo. Los análisis de laboratorio proporcionan la máxima precisión y reproducibilidad, pero la traducción a aplicaciones de campo presenta desafíos significativos. Los instrumentos portables han mejorado considerablemente, con espectrometría de masas miniaturizada ahora disponible en formatos transportables37, pero aún requieren operadores especializados y mantenimiento técnico regular.

Factores económicos.

El análisis económico revela diferencias substanciales en costos operacionales. Los sistemas instrumentales requieren inversiones iniciales significativas: espectrometría de masas puede costar de 2.500€ de equipos usados, hasta los 2.500.000€ de equipos nuevos de última generación, el abanico es muy amplio. Además, hay que sumar costos operacionales que incluyen mantenimiento técnico, calibración regular, consumibles analíticos y personal técnico especializado.


Los perros detectores, aunque requieren inversión inicial en entrenamiento y certificación (cuando sea obligatorio y en el caso de estupefacientes no hay certificaciones obligatorias o voluntarias en España), presentan costos operacionales relativamente menores. Sin embargo, factores como alimentación, cuidado veterinario, reentrenamiento periódico y el tiempo limitado de vida operacional (típicamente 6-8 años) deben considerarse en el cálculo de costo total de propiedad.


  1. Rice, Somchai, and Jacek A Koziel. “The relationship between chemical concentration and odor activity value explains the inconsistency in making a comprehensive surrogate scent training tool representative of illicit drugs.” Forensic science international vol. 257 (2015): 257-270. ↩︎
  2. Tadeusz Jezierski, Ewa Adamkiewicz, Marta Walczak, Magdalena Sobczyńska, Aleksandra Górecka-Bruzda, John Ensminger, Eugene Papet. “Efficacy of drug detection by fully-trained police dogs varies by breed, training level, type of drug and search environment.” Forensic science international vol. 237 (2014): 112-8. PDF. ↩︎
  3. Compuestos orgánicos volátiles. Wikipedia. ↩︎
  4. Las fuerzas de Van der Waals son atracciones débiles que mantienen unidas a moléculas eléctricamente neutras. Universidad Autónoma de México. Portal académico del CCH. ↩︎
  5. Ryan F. LeBouf, Dru A. Burns, Anand Ranpara, Kathleen Attfield, Leonard Zwack & Aleksandr B. Stefaniak. “Headspace analysis for screening of volatile organic compound profiles of electronic juice bulk material.” Analytical and bioanalytical chemistry vol. 410,23 (2018): 5951-5960. PDF. ↩︎
  6. Rice, Somchai, and Jacek A Koziel. “The relationship between chemical concentration and odor activity value explains the inconsistency in making a comprehensive surrogate scent training tool representative of illicit drugs.” Forensic science international vol. 257 (2015): 257-270. ↩︎
  7. Volatile Organic Compounds (VOC) Analysis. Thermofisher Scientific. ↩︎
  8. Rosa Peltrini, Rebecca L Cordell, Wadah Ibrahim, Michael J Wilde, Dahlia Salman, Amisha Singapuri, Beverley Hargadon, Christopher E Brightling, C L Paul Thomas, Paul S Monks, Salman Siddiqui and on behalf of the EMBER consortium. “Volatile organic compounds in a headspace sampling system and asthmatics sputum samples.” Journal of breath research vol. 15,2 10.1088/1752-7163/abcd2a. 11 Jan. 2021. ↩︎
  9. Tadeusz Jezierski, Ewa Adamkiewicz, Marta Walczak, Magdalena Sobczyńska, Aleksandra Górecka-Bruzda, John Ensminger, Eugene Papet.  “Efficacy of drug detection by fully-trained police dogs varies by breed, training level, type of drug and search environment.” Forensic science international vol. 237 (2014): 112-8. ↩︎
  10. Rice, Somchai, and Jacek A Koziel. “The relationship between chemical concentration and odor activity value explains the inconsistency in making a comprehensive surrogate scent training tool representative of illicit drugs.” Forensic science international vol. 257 (2015): 257-270. ↩︎
  11. Kathryn A. Bamford, Ph.D. Canine Olfaction: An Overview of the Anatomy, Physiology and Genetics. K9 Officer, Massasauga Search & Rescue Team. PDF. ↩︎
  12. Erica F Andrews, Raluca Pascalau, Alexandra Horowitz, Gillian M Lawrence, Philippa J Johnson. Extensive Connections of the Canine Olfactory Pathway Revealed by Tractography and Dissection. Journal of Neuroscience 17 August 2022, 42 (33) 6392-6407. PDF. ↩︎
  13. Moser, A.Y.; Bizo, L.; Brown, W.Y. Olfactory Generalization in Detector Dogs. Animals 2019, 9, 702. PDF. ↩︎
  14. Concha Astrid R., Guest Claire M., Harris Rob, Pike Thomas W., Feugier Alexandre, Zulch Helen, Mills Daniel S. Canine Olfactory Thresholds to Amyl Acetate in a Biomedical Detection Scenario. Frontiers in Veterinary Science. Volume 5 – 2018. 2019. PDF. ↩︎
  15. Turunen, Soile et al. “Scent Detection Threshold of Trained Dogs to Eucalyptus Hydrolat.” Animals : an open access journal from MDPI vol. 14,7 1083. 3 Apr. 2024. PDF. ↩︎
  16. Kathryn A. Bamford, Ph.D. Canine Olfaction: An Overview of the Anatomy, Physiology and Genetics. K9 Officer, Massasauga Search & Rescue Team. PDF. ↩︎
  17. Basics of Gas Chromatograph-Mass Spectrometry. Shimadzu. Analytical and measuring instruments. ↩︎
  18. Mark Jones. Gas Chromatography-Mass Spectrometry. American Chemical Society. PDF. ↩︎
  19. Epping, Ruben, and Matthias Koch. “On-Site Detection of Volatile Organic Compounds (VOCs).” Molecules (Basel, Switzerland) vol. 28,4 1598. 7 feb. 2023. PDF. ↩︎
  20. Mark Jones. Gas Chromatography-Mass Spectrometry. American Chemical Society. PDF. ↩︎
  21. Ryan F. LeBouf, Dru A. Burns, Anand Ranpara, Kathleen Attfield, Leonard Zwack & Aleksandr B. Stefaniak. “Headspace analysis for screening of volatile organic compound profiles of electronic juice bulk material.” Analytical and bioanalytical chemistry vol. 410,23 (2018): 5951-5960. PDF. ↩︎
  22. Rice, Somchai, and Jacek A Koziel. “The relationship between chemical concentration and odor activity value explains the inconsistency in making a comprehensive surrogate scent training tool representative of illicit drugs.” Forensic science international vol. 257 (2015): 257-270. ↩︎
  23. Epping, Ruben, and Matthias Koch. “On-Site Detection of Volatile Organic Compounds (VOCs).” Molecules (Basel, Switzerland) vol. 28,4 1598. 7 feb. 2023. PDF. ↩︎
  24. Epping, Ruben, and Matthias Koch. “On-Site Detection of Volatile Organic Compounds (VOCs).” Molecules (Basel, Switzerland) vol. 28,4 1598. 7 feb. 2023. PDF. ↩︎
  25. Mariana Valente Farraia, João Cavaleiro Rufo, Inês Paciência, Francisca Mendes, Luís Delgado, André Moreira. “The electronic nose technology in clinical diagnosis: A systematic review.” Porto biomedical journal vol. 4,4 e42. 22 Jul. 2019. PDF. ↩︎
  26. Noh, Hyung Wook and Jang, Yongwon and Park, Hwin Dol and kim, Dohyeun and Choi, Jae Hun and Ahn, Chang-Geun, «A Selective Feature Distilled Multi-Sensor Based E-Nose System for Detecting Illegal Drugs Resistant to Various Environmental Changes». Available at SSRN. ↩︎
  27. Angle C, Waggoner LP, Ferrando A, Haney P and Passler T (2016). Canine Detection of the Volatilome: A Review of Implications for Pathogen and Disease Detection. Front. Vet. Sci. 3:47. PDF. ↩︎
  28. Epping, Ruben, and Matthias Koch. “On-Site Detection of Volatile Organic Compounds (VOCs).” Molecules (Basel, Switzerland) vol. 28,4 1598. 7 feb. 2023. PDF. ↩︎
  29. Simon A, Lazarowski L, Singletary M, Barrow J, Van Arsdale K, Angle T, Waggoner P and Giles K (2020) A Review of the Types of Training Aids Used for Canine Detection Training. Front. Vet. Sci. 7:313. PDF. ↩︎
  30. Macias MS, Guerra-Diaz P, Almirall JR, Furton KG. Detection of piperonal emitted from polymer controlled odor mimic permeation systems utilizing Canis familiaris and solid phase microextraction-ion mobility spectrometry. Forensic Sci Int. 2010 Feb 25;195(1-3):132-8. Epub 2009 Dec 30. PMID: 20044224. ↩︎
  31. O. David Sparkman, Zelda Penton, Fulton G. Kitson. «Gas Chromatography and Mass Spectrometry: A Practical Guide». 2nd Edition – March 30, 2011. Academic Press. ISBN: 9780123736284. eBook ISBN: 9780080920153 ↩︎
  32. Gas chromatography–mass spectrometry. Wikipedia. ↩︎
  33. Rice, Somchai, and Jacek A Koziel. “The relationship between chemical concentration and odor activity value explains the inconsistency in making a comprehensive surrogate scent training tool representative of illicit drugs.” Forensic science international vol. 257 (2015): 257-270 ↩︎
  34. Tadeusz Jezierski, Ewa Adamkiewicz, Marta Walczak, Magdalena Sobczyńska, Aleksandra Górecka-Bruzda, John Ensminger, Eugene Papet. “Efficacy of drug detection by fully-trained police dogs varies by breed, training level, type of drug and search environment.” Forensic science international vol. 237 (2014): 112-8. ↩︎
  35. Epping, Ruben, and Matthias Koch. “On-Site Detection of Volatile Organic Compounds (VOCs).” Molecules (Basel, Switzerland) vol. 28,4 1598. 7 feb. 2023. PDF. ↩︎
  36. Tadeusz Jezierski, Ewa Adamkiewicz, Marta Walczak, Magdalena Sobczyńska, Aleksandra Górecka-Bruzda, John Ensminger, Eugene Papet. “Efficacy of drug detection by fully-trained police dogs varies by breed, training level, type of drug and search environment.” Forensic science international vol. 237 (2014): 112-8. ↩︎
  37. Epping, Ruben, and Matthias Koch. “On-Site Detection of Volatile Organic Compounds (VOCs).” Molecules (Basel, Switzerland) vol. 28,4 1598. 7 feb. 2023. PDF. ↩︎